Máscaras de la depresión

Las máscaras de la Depresión

Tristeza, falta de apetito, dificultades para dormir… No es necesario ser un profesional en la materia para saber que estos síntomas nos alertan de un cuadro depresivo. 

Sin embargo, en ocasiones la depresión suele presentarse “disfrazada”, con lo que consigue colarse en la fiesta sin que hagamos nada para echarla.

A continuación veremos algunos de estos disfraces:

1. “Yo no estoy triste, me va todo bien, pero no disfruto de las cosas como antes, nada me motiva, todo me da igual”. Este sentimiento es lo que se conoce como anhedonia, y puede ser el síntoma principal de una depresión, incluso sin que se presente la tristeza.
2. “Mi hijo no para, nunca obedece, pasa el día pegándole a su hermano”. En niños, la depresión puede presentarse como agresividad e irritabilidad. La presencia de estos síntomas deben ponernos en alerta sobre un episodio depresivo.
3. En personas de edad avanzada, pueden aparecer síntomas que apunten al comienzo de una demencia, como pérdida de memoria, despistes frecuentes, etc. Sin embargo puede tratarse de una depresión, más concretamente de una pseudodemencia depresiva, cuya diferenciación es muy complicada respecto a una demencia real.
4. En ocasiones, lejos de presentar insomnio o pérdida de apetito, se puede presentar hipersomnia (dormir más de lo habitual) e hiperfagia (apetito más voraz que de costumbre). Cuando aparecen estos síntomas, junto con otros como tristeza o anhedonia, también debería hacernos pensar en depresión, concretamente en una depresión atípica.

Como vemos, la depresión se puede presentar disfrazada de muchas formas, en ocasiones es difícil identificarla, pero incluso aunque no sepamos que se trata de depresión, existe una regla de oro: si hay algo que no te guste en tu vida, trata de cambiarlo.
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Psicólogo Juan José PérezJuan José Pérez Martín
Psicólogo Sanitario

Psicología Centro (Vélez-Málaga)

 

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